La voz de los museos

Cada día nos preguntamos ¿cómo generar receptividades en públicos cada vez más diverso?

A lo largo de la historia, las personas, colectivxs e instituciones han gestado procesos que de una u otra manera han transformado el curso de la historia. A veces con una idea y en otras con una acción, pero ambas con la fuerza suficiente para generar un eco tan poderoso que pudo recorrer las mentes de aquellxs que estaban “dispuestxs” a cambiar.

Esta disposición tristemente no es un mero decidir, por el contrario involucra una serie de factores que complejizan el que tengamos o no la capacidad para hacerlo. Por extraño que parezca aunque algo sea evidentemente malo como el robo, la mentira, el chantaje, la violencia, no siempre tenemos el poder para reconocerlo como tal. Estas ideas dependerán de nuestra cultura, momento histórico, situación y entorno y no se cuestiona todo lo que implican hasta que alguien decide que está cansadx de soportar esta iniquidad.

Es aquí cuando nuestra voz en todo su amplio espectro, descubre la fuerza que tiene para transformarnos y transformar a lxs otrxs. Pero su poder radica paradójicamente en el eco que nosotrxs somos capaces de proporcionar. Regresando así a la “disposición” de la que habíamos hablado en un principio.

En este escenario tan diverso en el que las posibilidades son casi infinitas surgen los movimientos activistas alrededor del mundo. Activismos por la naturaleza, el género, la educación, la discapacidad… y llenan nuestras noticias día a día tratando de llegar a nosotrxs con el ideal de generar un cambio, de hacer eco en nuestra mente y empezar la transformación.

En un determinado momento histórico, los museos precisamente, se transformaron en una posibilidad con la capacidad de generar este eco. Sus colecciones, espacios, programas y personal forman una maquinaria de gran potencia para estimular esta disposición y en otros casos buscar las formas de activarla. Diariamente nos preguntamos cómo generar receptividades en un público cada vez más diverso y saturado de información y esto nos propone un desafío constante de actualización y autoreflexión; reflexiones que podemos compartirlas como comunes al quehacer cultural.

Como un primer reto, nos vemos en la ardua tarea de encontrar nuestra propia voz para responder ¿por qué estamos dispuestos a luchar? De esto depende que todas nuestras acciones se enfoquen en un objetivo común que se convierta en nuestra posición pública. Esta voz debe estar acompañada de un reconocimiento profundo de nuestros privilegios como museo o espacio cultural, pues podríamos caer en omisiones al no comprender el punto en el que nos encontramos al interior del ámbito social.

El segundo desafío es mantener una constante actualización sobre derechos humanos y lenguaje inclusivo que debe estar acompañada de las personas con las que vamos a trabajar. Cabe aclarar que la intención no es tener un discurso hacia el exterior sino construir al interior de nuestros equipos un verdadero ambiente de inclusión y autocrítica sobre nuestro decir y hacer.

Como un tercer reto, debemos generar una estructura que nos permita ejecutar acciones que aseguren una efectiva difusión de nuestros contenidos y a su vez permitan una extensa participación del público en nuestro espacio. Una participación activa será el indicador más acertado de que nuestro accionar está generando ese eco que tanto buscamos. Recordemos que no se trata de “hablar por” sino de “hablar con”. Una polifonía en la que la mayor parte de involucradxs deberíamos tener la opción de participar.

Compartimos con ustedes una posible estructura de trabajo que nos permita mantener un grupo de acción cohesionado. Debemos tener en cuenta que cada particularidad es una riqueza y no puede ser vista solamente como un obstáculo.

Finalmente, nuestro objetivo primordial podría apuntar a la desnaturalización de prácticas, actitudes o pensamientos que perjudiquen nuestro convivir diario, pues solamente de esta manera aportaremos a ese desarrollo de una disposición receptiva al cambio. Una disposición que permita generar el empoderamiento necesario para construir una nueva forma de interactuar con todo lo que nos rodea. Una forma de vivir en la que nadie queda atrás y todxs pueden hacer eco en nosotrxs.


Escrito por Gledys Anael Macias

Mediadorx Comunitarix y Jefx de Museología (E)